Cuando la policía irrumpió en el
departamento "4° C", a causa de la denuncia de la vecina del "4°
A", se escuchó un grito de horror en todo el edificio.
Ni bien los agentes entraron en el
departamento, el oficial Gutiérrez junto con su compañero, se taparon
bruscamente la boca y la nariz por el olor nauseabundo que había en el aire. La
casa estaba hecha un desastre. Había platos sucios con restos de comida
podrida, y con gusanos.
Las ventanas estaban cerradas, y todas las luces estaban encendidas. Nadie
contestaba, había un silencio de cementerio.
Cuando llegaron a la puerta del dormitorio, tuvieron que romper la cerradura
para poder entrar, y cuando lo lograron, les invadió el terror.
En el suelo, yacía el cadáver de un hombre rodeado en un charco de su propia
sangre. El oficial Gutiérrez quedó helado al ver la expresión de la víctima, y
su compañero se vomitó los zapatos.
Tenia un disparo en la cabeza, y su rostro mostraba una expresión de terror
puro, y sus ojos parecían mirarles. Cerca del cuerpo, se encontraba un diario
intimo abierto en la última página que confesaba que su dueño se había
suicidado. Las requisas policiales se hicieron rápidamente, y el caso quedó
cerrado.
Pero a Gutiérrez lo dominaba la curiosidad de leer ese diario, y seducido por
el diablo, lo robó y lo llevó a su casa.
Las letras, al pasar las paginas, eran ilegibles.
El diario, decía así:
DIA 1
Esto de escribir un diario intimo es algo estúpido,
y más para un hombre de mi edad. Pero lo que viví me obliga a plasmarlo para la
posteridad.
Estaba durmiendo plácidamente en mi habitación, cuando a mitad de la noche,
sentí un horrible escalofrió que recorría todo mi cuerpo. Soñé que algo me
miraba fijamente desde la puerta de mi cuarto. Al despertarme, inmediatamente
prendí la luz, y con mucha desconfianza miré hacia la puerta, y aunque no había
nada ahí, ese sentimiento no se me quitó en toda la noche.
DIA
2
Cuando volví de trabajar, el aire se sentía
completamente pesado. Intenté abrir las ventanas, pero estas estaban cerradas a
cal y a canto.
Encendí el televisor y solamente se veía lluvia. Sin nada más que hacer, me fui
a dormir.
Tuve otra pesadilla. Soñé que la misma cosa me miraba desde la puerta, y que yo
lo miraba fijamente. Parecía un espectro, una sombra que abarcaba todo el marco
de la puerta, tenía unos ojos rojos brillantes.
Se escuchó un ruido muy fuerte en mi habitación, tan horrible que no existen
palabras en este mundo para describirlo. Me despertó bruscamente, prendí la luz
rápidamente e intenté controlar mi agitada respiración. Y en ese lapso en donde
se escuchaba solamente mi jadeo, otro ruido se hizo presente.
La puerta se estaba abriendo lentamente, rechinando espantosamente a cada
movimiento. Con el corazón en la boca, miré hacia la misma, y di un grito de
terror al ver que una cosa negra, la cruzo y se desvaneció en la oscuridad.
DIA 3
Al llegar el sol, me sentí mas aliviado. Sentía
que estaba a salvo en la luz. Me preparé
mi desayuno, me bañé, tomé mi mochila, y me dispuse a ir al trabajo.
Pero la puerta estaba cerrada. Intenté con las llaves, pero están daban vueltas
en vano, la puerta, no cedía. Estaba atrapado en mi propia casa.
Golpee la puerta y grité por ayuda, pero nadie contestaba. Las ventanas,
tampoco abrían. Intenté con el celular, pero no tenia servicio, y el teléfono
de línea, estaba muerto.
Hice lo mas que pude para no sucumbir a la locura. Pensé claramente las cosas,
intentando descubrir el por qué de la situación, pero ninguna teoría era
correcta. Nada de esto tiene sentido.
De pronto, sentí que había alguien en la
puerta de mi departamento. Corrí hacia la misma, aliviado en la creencia que sería
rescatado. Hablé, pero nadie respondió. Miré por el pestillo, y mi cuerpo comenzó
a temblar incontrolablemente.
Del otro lado, en el pasillo, estaba ese ser horrible, mirando a la puerta como
si su vista pudiera traspasar la madera y verme. Grité con todas mis fuerzas
por ayuda, sin recibir respuesta alguna.
Mis manos no me obedecían, estas danzaban frenéticamente delante de mis ojos
sin que pudiera controlarlas. Comencé a llorar y a patalear, rogándole a todos
los santos que se apiaden de mi.
DIA 4
No dormí. Todavía siento esa presencia
afuera, evitando que escape. Parece estar divirtiéndose con mi tormento.
Intenté comer algo, pero solo vi gusanos en el plato. Mi mente se estaba
deteriorando poco a poco. Continué con mis llamados de auxilio, pero eran en
vano, nadie me socorría.
Miré por la ventana, y se me ocurrió romper el vidrio y saltar hasta el balcón
del 3° piso, pero el vidrio ni siquiera se rajó. ¿Qué demonios está pasando?
DIA 5
Las noches son lo peor. Cuando cae el sol,
se forman rostros horribles en las paredes y en el techo. El único lugar seguro
de mirar, es el suelo.
Pero no puedo calmarme ni por un segundo. Los rostros no dejan de gritar, o
decir mi nombre en voces familiares. Intenté concentrarme en otra cosa, en mi
trabajo, mi familia, lo que fuese. Pero no había caso, esas voces eran
insoportables. Y a cada rato los gritos aumentaban, los chillidos, las risas
que musitaban eran espantosas. Ni en mis pesadillas mas grotescas, pude
imaginarme semejante calvario.
Me cansé de ver esas abominaciones por toda la casa, y decidí apagar las luces.
Craso error. Cuando la oscuridad devoró todo por completo, sentí que viajé a
otra dimensión, otro mundo. Era un lugar oscuro, como una caverna y solamente
iluminada por una tenue luz roja que salpicaba las rocas puntiagudas, haciendo
el paisaje mucho peor. La luz era mucho más
segura. Ahora no solo veía rostros, si no que además veía humanoides por doquier. Seres deformes,
putrefactos, repulsivos. Los había en todo tipo de formas, y tamaños, y todos
marchaban copiosamente dejándome atrás. Y lo peor, es que vi a ese maldito
demonio que me acechaba. Y este se acercó rápidamente, estirando sus manos para
agarrarme.
Encendí la luz justo antes de que pueda alcanzarme, y estaba de vuelta en mi
departamento. Ahora todos los focos de la casa están encendidos.
Le tengo miedo a la oscuridad.
DIA
6
Desperté
en mi habitación empapado de sudor. Miré al despertador, y marcaba las 7:00 AM.
Observé las paredes, y no había nada, ni un solo rostro. Salí de la habitación,
y las ventanas estaban abiertas de par en par, dejando que el sol bañara el
living. Miré por la puerta, y aquella cosa no estaba ahí. Gritando de la alegría,
me convencí de que todo fue un horrible sueño. Hice mis quehaceres matutinos, y
salí de mi departamento, encaminando hacia el ascensor. Presioné el botón de
planta baja, y Justo antes que las puertas se cerraran, mi vecina del "4°
A" entró, y me dedicó una sonrisa.
El descenso tardó siglos. Nunca antes había sido tan lento. Y mi vecina solo se
limitaba a mirarme, y sonreír.
Le pregunté sobre su día, y solo me miraba fijamente a los ojos, y su sonrisa
se desfiguraba cada vez mas, dándole paso a lo mórbido y a lo absurdo.
El ascensor se detuvo, y la electricidad
se esfumó, dejando la caja en total oscuridad. Desesperado, apreté el botón de
auxilio, y mi vecina comenzó a reír frenéticamente. Intenté calmarla, pero ella
solo se reía. Y se reía. Y se reía. Hasta que...silencio. Ahora tan solo se
escuchaba mi agitada respiración.
Las puertas se abrieron en un largo pasillo. Con tan solo una puerta a lo
lejos. Cuando puse un pie fuera del elevador, miré hacia el mismo y seguía todo
oscuro. Y no había señales de mi vecina. Fue entonces cuando escuché ese
horrible sonido otra vez. Comencé a retroceder muy lentamente, y a cada paso
ese sonido incrementaba, volviéndose desesperante. Caminaba mas rápido en
dirección contraria, cuando unas manos, más bien garras oscuras salieron de la
cabina. Y asomándose desde la oscuridad, dos ojos brillantes.
Corrí lo mas rápido que pude, y detrás mío estaba ese monstruo persiguiéndome y
gritando. El camino era muy largo, y las piernas apenas me respondían de tanto
miedo.
Cuando llegué al final del recorrido, crucé una puerta y la cerré, apoyando
todo mi cuerpo sobre la misma. Afuera, los ruidos habían cesado, y pude
respirar con tranquilidad. Cuando levanté la vista, el terror me invadió
nuevamente.
Estaba en mi apartamento.
DIA 7
Estoy cansado. Mi mente está deteriorada,
estoy al borde de la locura.
Esa sombra está en todas partes, ahora está dentro de mi casa. Cerré la puerta con llave, pero no sirvió de nada. Ahora esta dentro de mi habitación, mirandome fijamente...como divirtiendosé con mi agonia.
La luz ya no me brinda ninguna protección. Los rostros son más reales que
nunca.
Solo quiero dormir y escapar de todo esto, y esta bala me ayudará.
La casa estaba desordenada y sucia, con todas las luces encendidas.
Se acercó hasta la habitación, y vio con terror, como su compañero, Gutiérrez,
se había ahorcado con una soga colgada precariamente desde el techo.
El compañero de Gutiérrez, llamó a la comisaria y pidió refuerzos con voz
temblorosa, mientras que las lagrimas le caían por las mejillas.
Maldiciendo a su amigo, el compañero de Gutiérrez notó un libro muy familiar
cerca del cuerpo. Se agachó para tomarlo, y leyó las últimas palabras escritas,
como una nota final.
YO TAMBIÉN LO VÍ.