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Soy inmortal

Mi sentido de la inmortalidad la tengo desde que era un niño. Recuerdo que me había enfermado, estaba mal. Y en mi momento más desesperado, así como si de una aparición se tratase, dicha enfermedad desapareció así cómo llegó.

A partir de ese momento, supe que no podía morir.
Que mi vida era más importante que la de los demás, y que estaba destinado a la grandeza.
Me llamaron "El chico del milagro". Todos estaban fascinados por mi historia, y mis padres, antaño presos del dolor y la angustia, ahora aprovechaban mi momento dorado para engordar sus bolsillos.
Me gustaba mucho contar mi historia a los periodistas, noticieros, programas de televisión e inclusive, si la ocasión se presentaba, en los teatros.
Me sentía un Dios entre simples y despreciables mortales quienes deseaban estar en mis zapatos.
Pero todo lo que empieza, debe terminar. Poco a poco las personas se olvidaron de mi, y mis padres dejaron de recibir dinero.
A la edad de 15 años, quedé huérfano gracias a un accidente automovilístico donde salí ileso, sin un rasguño.
Mis ideas de inmortalidad aumentaron considerablemente; fue un accidente en el cual no debería haber sobrevivido.
Abatido por la pérdida de mis padres, decidí estudiar el amplio arte de la ciencia.
Me recibí con honores y reconocido mundialmente por mi trabajo sobre anatomía molecular.
A la edad de los 25 años, conocí a mi amada esposa, Amanda, quien luego de 5 años dio a luz a mis dos bellos hijos: Ludmila y Amadeo.

La idea de la inmortalidad se había borrado por completo de mi mente. Ahora en ella sólo se encontraba mi familia.
Una tarde en la que estaba sumergido en mi trabajo en mi laboratorio, recibí una horrible noticia.
Mi familia había sido asesinada por un malnacido, al que la justicia había liberado por ser el hijo de un pez gordo.
El dolor que acongojaba mi corazón, era indescriptible.
Mi venganza tomó varios años en lograrse, pero al fin se cumplió cuando lo encontré en la calle queriendo violar a una niña a punta de navaja.

Lo dormí con Cloroformo y lo secuestré en mi laboratorio. Donde tras tres días de exhaustiva tortura, uno por cada integrante de mi familia, lo arrojé vivo a un estanque de ácido. Pero no sin antes haberle roto los brazos y piernas para que no pueda escapar.
Miré al desgraciado desintegrarse poco a poco, así también como sus gritos, llantos y suplicas agonizantes.
Mi venganza estaba completa, bajo el crimen perfecto. No había rastro alguno del cuerpo, nada que enterrar, nada que reconocer. Nada quedó de su mancha repugnante sobre la tierra.
Claro que fui sospechoso de la investigación durante un tiempo, pero el caso concluyó en "desaparición"

Mi venganza estaba completa. Pero algo me faltaba. Algo importante. Mi familia.
Mi mente deterioró desde el día en que me la arrebataron. Encontraba paz al llegar a mi hogar y ver sus cuerpitos durmiendo en un mar de formol.

Trabajé arduamente para revivirlos. Trabajé con formulas, guiándome con el cuento de Frankenstein.
Hasta que al fin lo logré. La solución estuvo siempre al alcance de mis manos y el libro me lo dijo; necesitaba una gran fuerza de electricidad para activar sus cuerpos y devolverlos a la vida.
Pero ¿Donde buscar tal fuerza? La represa eléctrica era mi solución.
Conduje sus cuerpos por la noche, y con ayuda de los transformadores, logré que entraran en estado crítico, emitiendo tanta electricidad, que toda la ciudad fue devorada por la oscuridad.
Vi sus cuerpos moverse, mi corazón palpitaba de alegría, pero de pronto calló.
Ellos dejaron de moverse, mi plan había fracasado.
Saqué de mi mochila el viejo revolver de mi padre, y jalé del gatillo.


El disparo no se efectuó. Mi inmortalidad no terminaba.
Y fue en ese momento, donde un guardia de seguridad acompañado por un ingeniero de la represa llegaron a apresarme.
El guardia me esposó y el ingeniero reparaba con horror en los cuerpos que yacían en el generador.
Justo antes que el guardia llamara a la policía, algo asombroso sucedió.
Amanda se abalanzó sobre él, arrancándole la mitad del rostro de un solo mordisco. Y mis hermosos hijos, Amadeo y Ludmila, desmembraban entre risitas al ingeniero. La sangre llovió sobre mí.
Mi familia posó sus ojitos en mi, y como si fueran bestias salvajes, se abalanzaron sobre mí.

No pude hacer otra cosa que huir y llevar la llave de las esposas conmigo. Aquella ya no era mi familia.
Había cometido un error. Jugué a ser Dios y creé a seres abominables.
Corrí hasta encontrar una habitación y me encerré allí. Sin quererlo, estaba atrapado en un cuarto sin salida Me senté en el suelo, llorando y maldiciéndome. Tomé de mi mochila mi viejo anotador, y comencé a escribir esto.
Fui un idiota al pensar que podía devolver a la vida a mis hijos y a mi esposa, no pensé en las consecuencias.
Estaba tan deprimido y sumergido en mi esperanza, que no escatimé errores.
Lo que tanto se escucha, es verdad. Algunas cosas, deben quedar muertas.
Ahora, ellos están detrás de la puerta, gritando, arañando. Queriendo entrar y encontrar a quien les devolvió la vida.
Las bisagras poco a poco empiezan a aflojar...Ahora, sólo me queda confiar en mi tan inoportuna inmortalidad.

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Sentimientos ocultos, mentiras verdaderas.



Quisiera hacerte entender, querido lector, lo que mis sentimientos tratan desesperadamente por gritarle al mundo. Aunque, tampoco espero que puedas entenderme. Pero sí espero, que tu mente trabaje con la mía, y, al menos, intentes ver tan sólo una pequeña parte de lo que trato de plasmar.
¿Acaso alguna vez te has sentido victorioso, ante un deseo reprimido, olvidado, pero latente en tu corazón? ¿Has logrado algún objetivo que creías inalcanzable? Déjame contarte mi historia, sobre cómo logré uno de mis objetivos.
A la edad de los once años, conocí a una bella mujer. Éramos vecinos, y solíamos compartir las tardes juntos, hablando y compartiendo opiniones generales. Los días pasaban, y una extraña sensación comenzó a increpar dentro de mí. Sabía que algo no andaba bien, ya que comencé a sentir muchas ansias de verla, y compartir aún más tiempo junto a ella.
La buscaba por todas partes. Recuerdo que solía salir a la vereda, tan solo para verla y hablarle. Cuando la cruzaba por la calle, o el supermercado acompañado generalmente de mi tía, siempre pensaba lo mismo. "llévame contigo, tan solo por favor, toma mi mano y llévame contigo"
Pero mi niñez, inocencia y timidez no me  permitían decirlo. Así pasó el tiempo, hasta que mudamos, y jamás la volví a ver.
Estaba devastado, moría de ganas por volverla a ver, por estar con ella. por abrazarla y gritarle mis sentimientos por ella.
Pero la cruda realidad golpea duro. Y me recordó, que yo era menor. Nunca tuve mi primer experiencia sexual, apenas besé a unas pocas chicas ¿Cómo sería capaz de estar con una mujer como ella? Ni siquiera era de su altura, ¡y ni hablar de lo que los demás dirán!
Por tanto, tuve que reprimir aquellos tontos sentimientos, y continuar.
Once largos años transcurrieron. Hasta que la volví a ver. Seguía hermosa como siempre, con  su humor y su hablar varonil. Esta vez, estaba listo. Yo era mayor de edad, la ley no podía prohibirme estar con ella, y ya tenía experiencia en el arte de complacer una mujer.
Poco a poco mis defensas fueron cayendo, y no tuve más remedio que entregarme completamente a ella. A amarla como siempre quise. A abrazarla, besarla, tocarla.
Erróneamente me enamoré desde el principio. Desde ese primer momento en que la volví a ver. Fue una equivocación, puesto que ella no compartió mi sentir.
Una ardua y violenta lucha se libró por conquistarla, y arrancarle de sus labios las dulces palabras que tanto quería oír. Me costó mucho, pero lo logré. Ahora ella era mía, y nadie me la podía quitar. Estaba feliz, emocionado, exaltado. Vivía excitado cuando estaba con ella. ¡Quería descubrir nuevos mundos, nuevas fronteras! ¡Quería mi vida a su lado, no importaba qué! ¡Qué idiota te hace el amor!
Los días pasaron, rápidos a su lado, lentos a lo lejos. Visitarla, se sentía como la primera experiencia sexual de toda persona. La timidez abrumaba en mi. Pero al darle el tierno beso, la alegría y la felicidad inundaban mi ser. Cada fibra de mi cuerpo me susurraba que estaba verdaderamente enamorado de ella.
Pero, todo llegó a su fin por una estúpida discusión. Un maldito mal entendido. Ella terminó nuestra relación.
Mi cuerpo no quería respirar. Mis sentidos opacaron, y mis lagrimas no cesaban. Estaba devastado por esas palabras. Intenté continuar mi vida, y como siempre, cambié el dolor, por el odio. Alimenté esa profunda herida con fuego.
Comenzó a hablarme nuevamente, y no entendía lo que queria.
A causa del odio, buscaba que me pida perdón arrodillada a mis pies.
Logré tomar las fuerzas necesarias, y me dirigí hacia su hogar.
Cuando abrió la puerta, lo hizo con la cabeza gacha, mirándome por lo bajo y susurró un saludo.
La miré sobrante, lleno de cólera, y entré. Trató de calmar mi dolor, pero yo no lo permitía. Estaba herido como perro en la calle.
La noche llegó, y era el momento de estar juntos. Cuando me besó, sentí como si una daga hubiese atravesado mi pecho y giraba ahí dentro. El dolor era insoportable, pero adictivo.
Las lagrimas comenzaron a caer, e hicimos el amor, entre mis llantos ahogados. Esa noche, fue la primera vez que dormimos abrazados.
Al despertarme al otro día, me sentía mal por lo que había hecho. Yo no la amaba, se me era imposible hacerlo. Intenté con todas mis fuerzas por mucho tiempo, hasta que pude lograrlo.
Otra vez, estaba rebosante de felicidad. Moría por estar a su lado, y no quería separarme nunca. Los besos eran suaves y amorosos, y el estar juntos era cada vez mejor. Me sentía un hombre amado, contento y feliz.
Luego, todo comenzó a empeorar. Ella ya no era la misma. Comenzó a dejar de darme importancia, y prestársela a completos extraños que no pretendían cosas buenas. Le supliqué que pare. Que detenga esa locura, y que se fije en mi, en su novio. Pero no escuchaba, nunca lo hizo.
Todo mi alrededor, al contarle, me decían lo mismo."Debes dejarla, no le importas. No te merece"
Lo supe desde el comienzo, pero me negaba a aceptarlo. Ella era mía, y no permitiría que nadie me la quite. Me juraba que no estaba con nadie, y que me amaba. Pero sus palabras no eran convincentes, tampoco sus actos.
Poco a poco todo empeoró aún más, y estúpido de mi, que me negaba a dar crédito a lo real. Ella ya no me amaba, volvió a mi lado por arrepentimiento, pero no me amaba.
Una noche, tuvimos una horrible discusión. Nuestra última pelea.
Desde esa noche, mis ganas de verla murieron, más no mi amor.
Intenté obligarme a ir a su hogar, pero no podía, era inútil. Por más que lo intentase, no podía.
El día llegó, y nuestra historia, conoció su final.

Querido lector. Quiero que sepas que aún la extraño, y que deseo con todas mis fuerzas que ese desenlace nunca hubiese ocurrido.
Pero a veces, el destino nos juega una cruel jugada. 
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Every Time


Every time I think about you, I catch myself on fire.
And I don't really want to think about it, nor talk about it, nor dream about it, nor cry about it.

But every time I think, about the things we do together my heart start to pump again.
But I don't want to talk about it, nor think about it, nor cry about it.

Because you are the thing, that my souls really needs.
But it's better not to talk about it, nor cheer about it, nor be happy about it, nor cry about it!


By the time you start to see me. I really want to be by your side,
To sleep by your side, to eat by your side, to be by your side!

But baby please just listen to me, oh I don't really want to talk about it, to think about it, to dream about it, to cry about it!

I only ask one thing from you. And it's to kill all your thoughts about it, your words about it, your visions about it, your prejudgments about it! 

Oh baby please just do love me. It's the only thing I want from you, you're the one that I need, the thing that you need, the thing that we need!

I only wish to be with you, and love you for the years to come.

That's all that I need, that's all that I ask, that's all that I want, That's all that I need!
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Vieja, nueva, hermosa y triste historia de amor.



Me siento raro...extrañado. Me siento un inútil, y un perdedor. Todo un soñador. Siento que vuelo alto, muy alto. Atrapado en el trance cual Polilla hacia la luz, y tú eres el sol que quema mis alas, y me hace caer y arrastrarme.

La tediosa odisea comenzó mucho tiempo atrás, y desde  entonces supe que lo nuestro no era, ni nunca iba a ser correspondido.  Lo nuestro es hermoso, pero prohibido.  Pero los años pasaron, y continuamos con nuestras vidas. Te olvidaste de mí, yo me olvidé de vos. Pero cuando nos volvimos a encontrar, algo extraño resurgió.

Todo empezó en aquel lugar, cuando me agarraste la mano y con ese mero roce, empecé a volar. Imaginaba muchas cosas sin imaginarlas, cosas que nunca serian, puras fantasías.

Y todo se intensificó cuando me besaste. Eso derrumbó mi fortaleza, y caí en un profundo vacio donde solo estábamos vos y yo. Amándonos, y estando juntos
No puedo explicar qué es lo que sentí, porque decidí olvidarlo para salir de ese sueño y disfrutar mis momentos a tu lado.
Solo sé que es lo más hermoso que imaginé en mucho tiempo. Fue algo verdadero, triste y divino.

Sólo espero y deseo, que nunca termine. No quiero pensar en el tiempo, en la tan temida hora en la que nuestros labios se besen por última vez.

El sentir tu piel contra la mía, tus ojos viendo los míos, estremecen mi ser. Invitándome a desearte cada vez más.
Ya no bailaré más este estúpido baile, dije alguna vez.
Hoy en día, quiebro aquella tonta promesa que me hice.

¿De qué me sirve vivir, si no puedo amar? ¿Cómo debería sobrellevar mi vida sin el cariño de alguien?

Esta es la fantasía más hermosa que viví. La mas prohibida de todas, la más imposible. No quiero apurarme, ¡No quiero! Pero, ¡Malditos sean los sentimientos!  ¡Maldito sea el tiempo! ¡Malditas sean las reglas de la sociedad! ¡Maldita sea la edad que tanto nos separa!
Aunque...haber esperado tanto tiempo para hacerte mía, realmente valió la pena.

Vieja, nueva, hermosa y triste historia de amor...Tú eres la mejor, y la más cruel de todas. No te cambiaré por nada, ni ahora ni nunca.
Si tú no puedes ser, que así sea. Pero lamentablemente, tu daga venció mi granito, y llegó al núcleo.

Vieja, nueva, hermosa y triste historia de amor. Gracias por hacerme sentir vivo.  Gracias, por permitirme amar, y ser amado una vez más.
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La sombra



Cuando la policía irrumpió en el departamento "4° C", a causa de la denuncia de la vecina del "4° A", se escuchó un grito de horror en todo el edificio.
Ni bien los agentes entraron en el departamento, el oficial Gutiérrez junto con su compañero, se taparon bruscamente la boca y la nariz por el olor nauseabundo que había en el aire. La casa estaba hecha un desastre. Había platos sucios con restos de comida podrida, y con gusanos.
Las ventanas estaban cerradas, y todas las luces estaban encendidas. Nadie contestaba, había un silencio de cementerio.
Cuando llegaron a la puerta del dormitorio, tuvieron que romper la cerradura para poder entrar, y cuando lo lograron, les invadió el terror.

En el suelo, yacía el cadáver de un hombre rodeado en un charco de su propia sangre. El oficial Gutiérrez quedó helado al ver la expresión de la víctima, y su compañero se vomitó los zapatos.
Tenia un disparo en la cabeza, y su rostro mostraba una expresión de terror puro, y sus ojos parecían mirarles. Cerca del cuerpo, se encontraba un diario intimo abierto en la última página que confesaba que su dueño se había suicidado. Las requisas policiales se hicieron rápidamente, y el caso quedó cerrado.

Pero a Gutiérrez lo dominaba la curiosidad de leer ese diario, y seducido por el diablo,  lo robó y lo llevó a su casa.
Las letras, al pasar las paginas, eran ilegibles.
El diario, decía así:

                                                      DIA 1


Esto de escribir un diario intimo es algo estúpido, y más para un hombre de mi edad. Pero lo que viví me obliga a plasmarlo para la posteridad.

Estaba durmiendo plácidamente en mi habitación, cuando a mitad de la noche, sentí un horrible escalofrió que recorría todo mi cuerpo. Soñé que algo me miraba fijamente desde la puerta de mi cuarto. Al despertarme, inmediatamente prendí la luz, y con mucha desconfianza miré hacia la puerta, y aunque no había nada ahí, ese sentimiento no se me quitó en toda la noche.


                                                          DIA 2



Cuando volví de trabajar, el aire se sentía completamente pesado. Intenté abrir las ventanas, pero estas estaban cerradas a cal y a canto.
Encendí el televisor y solamente se veía lluvia. Sin nada más que hacer, me fui a dormir.
Tuve otra pesadilla. Soñé que la misma cosa me miraba desde la puerta, y que yo lo miraba fijamente. Parecía un espectro, una sombra que abarcaba todo el marco de la puerta, tenía unos ojos rojos brillantes.
Se escuchó un ruido muy fuerte en mi habitación, tan horrible que no existen palabras en este mundo para describirlo. Me despertó bruscamente, prendí la luz rápidamente e intenté controlar mi agitada respiración. Y en ese lapso en donde se escuchaba solamente mi jadeo, otro ruido se hizo presente.
La puerta se estaba abriendo lentamente, rechinando espantosamente a cada movimiento. Con el corazón en la boca, miré hacia la misma, y di un grito de terror al ver que una cosa negra, la cruzo y se desvaneció en la oscuridad.



                                                         DIA 3


Al llegar el sol, me sentí mas aliviado. Sentía que estaba a salvo en la luz.  Me preparé mi desayuno, me bañé, tomé mi mochila, y me dispuse a ir al trabajo.
Pero la puerta estaba cerrada. Intenté con las llaves, pero están daban vueltas en vano, la puerta, no cedía. Estaba atrapado en mi propia casa.
Golpee la puerta y grité por ayuda, pero nadie contestaba. Las ventanas, tampoco abrían. Intenté con el celular, pero no tenia servicio, y el teléfono de línea, estaba muerto.
Hice lo mas que pude para no sucumbir a la locura. Pensé claramente las cosas, intentando descubrir el por qué de la situación, pero ninguna teoría era correcta. Nada de esto tiene sentido.

 De pronto, sentí que había alguien en la puerta de mi departamento. Corrí hacia la misma, aliviado en la creencia que sería rescatado. Hablé, pero nadie respondió. Miré por el pestillo, y mi cuerpo comenzó a temblar incontrolablemente.
Del otro lado, en el pasillo, estaba ese ser horrible, mirando a la puerta como si su vista pudiera traspasar la madera y verme. Grité con todas mis fuerzas por ayuda, sin recibir respuesta alguna.
Mis manos no me obedecían, estas danzaban frenéticamente delante de mis ojos sin que pudiera controlarlas. Comencé a llorar y a patalear, rogándole a todos los santos que se apiaden de mi.




                                                         DIA 4


No dormí. Todavía siento esa presencia afuera, evitando que escape. Parece estar divirtiéndose con mi tormento.
Intenté comer algo, pero solo vi gusanos en el plato. Mi mente se estaba deteriorando poco a poco. Continué con mis llamados de auxilio, pero eran en vano, nadie me socorría.
Miré por la ventana, y se me ocurrió romper el vidrio y saltar hasta el balcón del 3° piso, pero el vidrio ni siquiera se rajó. ¿Qué demonios está pasando?




                                                   DIA 5


Las noches son lo peor. Cuando cae el sol, se forman rostros horribles en las paredes y en el techo. El único lugar seguro de mirar, es el suelo.
Pero no puedo calmarme ni por un segundo. Los rostros no dejan de gritar, o decir mi nombre en voces familiares. Intenté concentrarme en otra cosa, en mi trabajo, mi familia, lo que fuese. Pero no había caso, esas voces eran insoportables. Y a cada rato los gritos aumentaban, los chillidos, las risas que musitaban eran espantosas. Ni en mis pesadillas mas grotescas, pude imaginarme semejante calvario.
Me cansé de ver esas abominaciones por toda la casa, y decidí apagar las luces. Craso error. Cuando la oscuridad devoró todo por completo, sentí que viajé a otra dimensión, otro mundo. Era un lugar oscuro, como una caverna y solamente iluminada por una tenue luz roja que salpicaba las rocas puntiagudas, haciendo el paisaje mucho peor.  La luz era mucho más segura. Ahora no solo veía rostros, si no que además veía  humanoides por doquier. Seres deformes, putrefactos, repulsivos. Los había en todo tipo de formas, y tamaños, y todos marchaban copiosamente dejándome atrás. Y lo peor, es que vi a ese maldito demonio que me acechaba. Y este se acercó rápidamente, estirando sus manos para agarrarme.                                                                                                                     

Encendí la luz justo antes de que pueda alcanzarme, y estaba de vuelta en mi departamento. Ahora todos los focos de la casa están encendidos.
Le tengo miedo a la oscuridad.



                                                           DIA 6


 Desperté en mi habitación empapado de sudor. Miré al despertador, y marcaba las 7:00 AM. Observé las paredes, y no había nada, ni un solo rostro. Salí de la habitación, y las ventanas estaban abiertas de par en par, dejando que el sol bañara el living. Miré por la puerta, y aquella cosa no estaba ahí. Gritando de la alegría, me convencí de que todo fue un horrible sueño. Hice mis quehaceres matutinos, y salí de mi departamento, encaminando hacia el ascensor. Presioné el botón de planta baja, y Justo antes que las puertas se cerraran, mi vecina del "4° A" entró, y me dedicó una sonrisa.
El descenso tardó siglos. Nunca antes había sido tan lento. Y mi vecina solo se limitaba a mirarme, y sonreír.
Le pregunté sobre su día, y solo me miraba fijamente a los ojos, y su sonrisa se desfiguraba cada vez mas, dándole paso a lo mórbido y a lo absurdo. 
El ascensor  se detuvo, y la electricidad se esfumó, dejando la caja en total oscuridad. Desesperado, apreté el botón de auxilio, y mi vecina comenzó a reír frenéticamente. Intenté calmarla, pero ella solo se reía. Y se reía. Y se reía. Hasta que...silencio. Ahora tan solo se escuchaba mi agitada respiración.  
Las puertas se abrieron en un largo pasillo. Con tan solo una puerta a lo lejos. Cuando puse un pie fuera del elevador, miré hacia el mismo y seguía todo oscuro. Y no había señales de mi vecina. Fue entonces cuando escuché ese horrible sonido otra vez. Comencé a retroceder muy lentamente, y a cada paso ese sonido incrementaba, volviéndose desesperante. Caminaba mas rápido en dirección contraria, cuando unas manos, más bien garras oscuras salieron de la cabina. Y asomándose desde la oscuridad, dos ojos brillantes.
Corrí lo mas rápido que pude, y detrás mío estaba ese monstruo persiguiéndome y gritando. El camino era muy largo, y las piernas apenas me respondían de tanto miedo.
Cuando llegué al final del recorrido, crucé una puerta y la cerré, apoyando todo mi cuerpo sobre la misma. Afuera, los ruidos habían cesado, y pude respirar con tranquilidad. Cuando levanté la vista, el terror me invadió nuevamente.

Estaba en mi apartamento.



                                                       DIA 7


Estoy cansado. Mi mente está deteriorada, estoy al borde de la locura.
Esa sombra está en todas partes, ahora está dentro de mi casa. Cerré la puerta con llave, pero no sirvió de nada. Ahora esta dentro de mi habitación, mirandome fijamente...como divirtiendosé con mi agonia. 
La luz ya no me brinda ninguna protección. Los rostros son más reales que nunca.
Solo quiero dormir y escapar de todo esto, y esta bala me ayudará.









La casa estaba desordenada y sucia, con todas las luces encendidas.
Se acercó hasta la habitación, y vio con terror, como su compañero, Gutiérrez, se había ahorcado con una soga colgada precariamente desde el techo.

El compañero de Gutiérrez, llamó a la comisaria y pidió refuerzos con voz temblorosa, mientras que las lagrimas le caían por las mejillas.
Maldiciendo a su amigo, el compañero de Gutiérrez notó un libro muy familiar cerca del cuerpo. Se agachó para tomarlo, y leyó las últimas palabras escritas, como una nota final.

YO TAMBIÉN LO VÍ.