·
Joven! –
Le dice un cura a un chico que caminaba por la
calle vestido de negro, con cadenas.
–
Joven, podrías
explicarme por que andas así vestido?
·
Y por que anda
así vestido usted, padre? –
Contesto el joven muy educadamente.
·
Esta es la ropa
de los fieles seguidores del señor.
·
·
Y porque critica
mi vestimenta?
·
·
El negro, es el
color del diablo hijo mío. Y tu bien sabes que nuestro padre y señor tiene una
pelea histórica con esa serpiente engañadora.
·
·
No me diga, es
interesante lo que usted acaba de decirme padre. Pero si mis ojos no me
engañan, usted también esta vestido de negro.
·
·
Pero mi
vestimenta es la que dios elije para sus leales súbditos, para aquellos que
expresan su palabra en estos tiempos de odio y cólera.
·
·
Mire padre, usted
y su doctrina dicen que Dios lo es todo, que es el alfa y el omega, que nos ama
a todos por igual y que no tiene preferencias. Sin embargo, yo no veo que todo
lo que ustedes digan se este cumpliendo. La muerte se ve a la vuelta de la
esquina, guerras, hambre, injusticias. No hace falta que sea uno y trine. Con
uno solo que tenga ganas de ayudar, nos bastaría.
·
·
Como te atreves a
blasfemar al señor?!
dijo el cura indignado, alzándole la voz al
chico.
–
El señor nos ama
a todos por igual, el señor tiene un plan para todos nosotros. Y tu hijo mío,
si sigues en este camino San Pedro os negara la entrada al paraíso y tu alma
será arrojada a las llamas del infierno.
El joven lo miro con una
sonrisa serena, y con tristeza en los ojos le dijo.
-
Ya he estado ahí padre,
y me temo sigo estando en ese agujero
El cura lo miro
con preocupación no por que le tenia pena, sino por el tono de voz del joven,
su tristeza era tan inmensa que lo conmovió. Este, apoyándole la mano en el
hombro tratando de esconder la conmoción le pregunto: -
-
Pero que dices?
como es eso que has estado en el infierno?
-
Pues si, padre.
He estado en el infierno. es por eso el motivo de mi vestimenta, vivo de luto y
no puedo dejar de estarlo.
-
Estoy seguro que
no te entiendo hijo, dios es amor entrégate...
-
Amor dice? no
hay tal cosa padre, el amor no es mas que una mentira, una cruel farsa que
inventan los poetas para darle un motivo por vivir a las personas. El amor es
cruel padre, no es la belleza pura. Es despiadado, hacedor de almas. El amor,
padre... Yo he dado todo por amor. Mi vida, incluso mi felicidad fue rendida
hacia el amor, y que ah echo el? pues nada! tan solo arrancarme el corazón del
pecho y estrujarlo delante de mis ojos, arrebatarme el alma y dejarme sin
aliento durante toda la eternidad, padre. He apostado al amor mas de lo que se
puede apostar, pero siempre he perdido ante el. Es imposible ganarle, y solo
gana el que termina muerto.
-
Muchacho, me
conmocionas. Hay algo que pueda hacer por ti? Tan solo dímelo, Hare lo que sea!
-
Rece, padre. Rece
por mí. Rece por esta pobre alma en pena, por el dolor que habita en mi, rece
para que se valla. No puedo vivir mas con el, me esta desmoronando, no hay
mañana en la que no este tentado del suicidio. De arrojarme a un precipicio y
apagar este llanto que llevo dentro de mí. Por favor rece por mi padre, rece
por mi salvación.
-
Lo Hare hijo Mio
–
Dijo el cura abrazándolo, con lágrimas en los
ojos a punto de quebrarse en el llanto.
–
Por el poder que
me ah concebido dios, os juro que rezaré por ti todas las mañanas. Y deseo con
todas mis fuerzas que esta pena que te impide ser feliz se valla por donde
vino.
-
Gracias padre,
ahora puedo irme en paz.
El
muchacho se retiro dándole un fuerte abrazo, dio media vuelta y se marcho hacia
la esquina de la calle, donde espero al cambio de semáforo.
Mientras
tanto, el cura se quedo durante mucho tiempo en ese lugar, aun llorando.
Recordando el porque tomo los hábitos, evocando en el amor que lo hizo trisas.
La
noche llego, y tras dar la misa el cura fue a sus aposentos y, aun teniendo
puesta la sotana, comenzó a rezar por aquel muchacho. Rezo fuertemente, hasta
que quedo dormido sin darse cuenta.
Al
otro día se levanto agitado, tenía un extraño presentimiento. Uno muy triste.
Se vistió, y como acostumbraba a hacer todas las mañanas, fue al kiosco de
revistas a comprar el diario.
Se
detuvo en seco a leer la primera plana, donde las lágrimas comenzaban a
brotarle incontrolablemente de los ojos. En ella, la noticia principal era la
de un accidente automovilístico, donde un peatón falleció trágicamente. La foto
de la victima lo dejo helado, no tenia sangre, y tenia una profunda sonrisa.
Era aquel muchacho, el mismo que lo hizo recordar a como era el en su vida
pasada.
Secándose
las lagrimas, y alzando la vista al cielo, sonrío y protesto:
Al menos, ahora estas en un lugar mejor

