Cuando intentas encontrar el rumbo hacia el horizonte e intentas escapar de los demonios, un espectro se topa siempre a vuestros pies.
En primer lugar, no sabes que es, lo ignoras y sigues caminando.
Luego, a los pocos metros lo vuelves a encontrar parado de la misma forma, mirándote con sus profundas cuencas.
-¿Quien eres? - preguntas, pero no obtienes respuesta alguna.
Tu corazón palpita de forma hiriente, tus ojos salen de órbita y empiezas a jadear, sientes como te congelas, un profundo dolor de cabeza invade tu sien.
- ¡ Déjame en paz! - le gritas, pero es demasiado tarde, el ya viene a por ti.
Cuando intentas encontrar el rumbo hacia el horizonte e intentas escapar de tu pasado, te topas con un espectro que seguirá estando a vuestros pies. Lejos, muy lejos puedes divisarlo. Y comprendes, que ese espectro, eres tu.


