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Un viejo amor

El antiguo reloj del pasillo marco las 12:00 AM. El ruido se hizo escuchar por todas las aulas.
En una de ellas, en el aula A-6 Estaban ellas dos. Despertaron con un dolor de cabeza horrible, y gemían del dolor.
Lentamente, y sosteniéndose la frente, Solange se incorporo apoyándose sobre un banco. Era Blanca como la hermosa luna, y el pelo negro como la noche. Se pregunto donde estaba, y tras recordar, se dio cuenta que estaba en su escuela primaria.
Cerca de donde ella estaba, también se incorporo Nadia. Su amiga de la infancia. Y ambas se hicieron otra vez la misma pregunta. -¿Que hacemos aquí? -

Salieron del aula y recorrieron los pasillos buscando al conserje, o a alguien que pueda ayudarlas. Pero no encontraron a nadie. El edificio estaba completamente vacío, y casi parecía estar abandonado.

Ambas estaban asustadas de muerte. Por más que gritaban, no recibían respuesta alguna.
Fueron al baño, a mojarse el rostro para saber si era una pesadilla.
Fue así lo que hicieron, y Nadia no quiso mojarse las manos. Por lo que espero a Solange en la puerta.
Solange se inclino sobre el lavamanos, abrió la canilla, y mojando sus manos, también mojo su rostro.
Cuando levanto la vista, detrás de ella estaba parada una figura terrorífica.
Al darse vuelta pudo ver con mas claridad, que era un hombre, o lo que quedaba de el.

No tenía vestimenta, y su piel estaba como derretida. Podían verse todos sus órganos, y su sangre saliendo de ellos. Tenía ganchos colgando de sus brazos, como si hubiese sido colgado y despellejado vivo, o quemado.
 Trato de atraparla, pero en un mero reflejo, Solange se agacho y salio corriendo gritando.
Aquella bestia también grito, pero de ira.
Solange tomo la mano de Nadia y corrieron por todo el colegio, buscando la salida. Y para cuando la encontraron, esta estaba bloqueada.
Aquel hombre se acercaba rápidamente a ellas. Con cada paso que daba, sufría horriblemente. Pero parecía gozar de dicho dolor, lo disfrutaba y reía de el.
 Rápidamente, Solange y Nadia encontraron una oficina con la puerta abierta. Corrieron hacia ella, y se atrincheraron dentro. Cerrando la puerta con el cerrojo, y trabándola con un escritorio.

Nadia no podía dejar de llorar. Estaba histérica. Pero Solange, solo quería encontrar la forma de salir de allí.
Hurgando en los cajones que estaban en un gran escritorio al fondo de la oficina pudo encontrar un diario, y en el databa lo siguiente:


Marzo de 1890.

Hoy he sido honrado al recibir el titulo de director de este establecimiento. En unos días comenzaran las clases, y no puedo esperar a que llegue dicho día. Aunque debo admitir que estoy algo nervioso.
Seguiré esperando a que este día llegue, mientras tanto, disfrutare todo el tiempo posible en mi adorable hogar, con mi adorable esposa.

10 de Marzo de 1890.

Han pasado solo 10 días desde que empezaron las clases, y ya estoy asqueado de estos niños. Verlos corretear por todos lados, cantando, riendo. Con sus asquerosas manos tocando todo. Tan bien arreglados, pero tan poco educados. Los detesto.

Junio de 1890.

No hay un día que pase, en el que no deje de odiar a estos niños.

Diciembre de 1890.

Gracias a Dios que las clases terminaron. Ya no tendré que ver a estos mal nacidos.
En estas vacaciones, estaré junto a ti, hermosa esposa.

31 de Diciembre de 1890.

¿Por qué Dios me ha castigado de tal manera? ¿Por qué te alejado de mis manos? Maldito sea, ¡Maldito sea Dios! ¡Maldito sea el mundo!
OH Solange, ¿porque te haz ido? Sin ti no soy más que un pobre hombre en esta tierra maldita. Por favor, vuelve a mí.

Marzo de 1891.

¿Haz escuchado mis suplicas? Haz renacido en esta bella niña. Y se que eres tu. Mi corazón palpita de alegría una vez mas.

Agosto de 1891.

He cometido un grave error. Secuestre a la niña y ahora los padres me están buscando.
¡Soy un monstruo!
Pero ellos no entienden nuestro amor, Solange. Hasta el fin de los tiempos estaré junto a ti. Nunca te he olvidado, ni arrojado a la basura todas tus cosas.
Todavía guardo la Katana que te dio un viejo amigo Japonés.

Esta decidido. Esta noche me suicidare. Prefiero morir por mis propios medios, antes de ser la victima de esos sujetos.
Me encerrare en la sala de química, y me arrojare acido sobre el cuerpo. Nadie me reconocerá, pero seré recordado por siempre.
Hasta siempre, amor.

 Detrás del escritorio, se encontraba una vieja espada Samurai. Estaba oxidada, pero conservaba su filo. Solange la tomo, y tomando también a Nadia del brazo, salieron de la oficina del director.
Tratando de romper los tablones de la puerta delantera, el monstruo las tomo por sorpresa, y tiro a Nadia a lo lejos.
Pero al ver a Solange, solo quiso acariciarla.
Esta, por mero instinto, agito la Katana por el aire, y acertó en la mano del monstruo, cortándosela.
Este, haciendo un aullido de dolor, se aparto de ellas tomándose fuertemente la herida, y la lamia gozando del dolor.
Nadia se incorporo del suelo, y pateando la puerta, logro abrirla y juntas salieron de la escuela.

El monstruo lloraba y gritaba al verla escapar. Sabía que no la volvería a ver jamas. Empezó a arder en llamas.
 Mientras que Nadia corría pidiendo ayuda, con lágrimas en los ojos, Solange solamente quedo mirando al monstruo mientras se consumía lentamente.
 Ambos se miraban a los ojos, y por dentro, se decían viejos sentimientos